En una jornada marcada por la solemnidad y el reconocimiento a una trayectoria de décadas, la República Dominicana despidió este lunes al ingeniero Ramón Alburquerque, expresidente del Senado y figura histórica del Partido Revolucionario Moderno (PRM), quien falleció el pasado viernes a los 76 años tras una batalla contra el cáncer.
Los restos del veterano dirigente político recibieron los máximos honores correspondientes a su investidura, en un recorrido que inició en el Palacio del Congreso Nacional y culminó con su sepultura, uniendo a líderes de todas las bancadas en un abrazo de respeto institucional.
Guardia de Honor en el Senado
El momento más emotivo del día se vivió en el Salón de la Asamblea Nacional, donde el féretro fue expuesto de cuerpo presente. Allí, el presidente de la República, Luis Abinader, encabezó la primera guardia de honor junto a la vicepresidenta y los presidentes de ambas cámaras legislativas.
Senadores y diputados, tanto del oficialismo como de la oposición, destacaron el legado legislativo de Alburquerque, recordándolo no solo como un expresidente del Senado firme en sus convicciones, sino como un orador implacable y un técnico conocedor de los temas energéticos y mineros del país. «Su voz en el hemiciclo siempre fue una cátedra de defensa de los intereses nacionales», expresó uno de los legisladores durante las honras fúnebres.
El PRM despide a su ideólogo
Tras su paso por el Congreso, el cortejo fúnebre se trasladó a la Casa Nacional del PRM. Cientos de militantes se congregaron para dar el último adiós a quien fuera uno de los fundadores y principales ideólogos de la organización. Entre consignas y aplausos, la dirigencia perremeísta resaltó la coherencia política del ingeniero y su papel crucial en la formación de las nuevas generaciones del partido.
Un legado de firmeza
Ramón Alburquerque deja un vacío difícil de llenar en el debate público dominicano. Conocido por no tener «pelos en la lengua» y por su rigurosidad técnica, se mantuvo activo hasta sus últimos días aportando soluciones a las problemáticas nacionales.
Sus restos fueron trasladados finalmente al cementerio Jardín Memorial, donde familiares, amigos y allegados le dieron cristiana sepultura en una ceremonia privada, cerrando así el capítulo de uno de los políticos más influyentes y característicos de la democracia dominicana contemporánea.
EL ÚLTIMO ADIÓS A UN ROBLE: EL ESTADO Y LA CLASE POLÍTICA RINDEN HONORES A RAMÓN ALBURQUERQUESANTO DOMINGO.
