Crisis política y de seguridad que atraviesa Haití continúa generando preocupación en las comunidades ubicadas a lo largo de la frontera con la República Dominicana.
Habitantes de provincias como Montecristi, Dajabón, Elías Piña, Independencia y Pedernales aseguran que el incremento de la violencia protagonizada por bandas armadas y la persistente inestabilidad institucional en el vecino país mantienen un ambiente de alerta e incertidumbre en la zona fronteriza.
Moïse fue asesinado el 7 de julio de 2021 en su residencia privada en Pétion-Ville, a las afueras de Puerto Príncipe, a manos de un grupo de mercenarios entre ellos 17 exmilitares colombianos, suceso por el hasta ahora han sido condenadas nueve personas en Estados Unidos.
Según documentos judiciales, la conspiración se fraguó entre febrero y julio de 2021 en el sur de Florida (EE.UU.), que funcionó como centro de planificación y financiamiento del complot para derrocar al mandatario haitiano y reemplazarlo por alguien alineado con los intereses políticos y económicos de los conspiradores.
Las autoridades de Estados Unidos indicaron que el plan fue inicialmente presentado a los mercenarios colombianos como una operación de arresto legal con respaldo de agencias estadounidenses. Sin embargo, según testimonios, la operación derivó en el asesinato tras fallidos intentos de captura.
Haití no celebra elecciones desde las presidenciales del 20 de noviembre de 2016, que ganó Moïse con su Partido Haitiano Tet Kale (PHTK), un proceso electoral que se llevó a cabo tras unos comicios desarrollados en octubre de ese año que fueron invalidados por el Consejo Electoral Provisional (CEP) en medio de acusaciones de fraude masivo.
Tras el asesinato de Moïse, Haití ha tenido varios primeros ministros: Ariel Henry, el interino Michel Patrick Boisver, Gary Conille y el actual, Alix Didier Fils-Aimé, quien ejercerá su cargo hasta la celebración de nuevas elecciones en Haití previstas para este año.
Las nuevas elecciones generales estaban previstas para agosto de este año, aunque pocos confían en su celebración debido a la inseguridad. Por su parte, Fils-Aimé afirmó en mayo que los comicios se celebrarían cuando hayan acabado con las bandas armadas.
El asesinato agravó la crisis de seguridad de Haití, donde unos años antes del magnicidio de Moïse empezaron a surgir y a consolidarse bandas armadas a causa de la crisis política y económica que atravesaba el país.
En los años que siguieron al magnicidio, las bandas criminales han llegado a dominar la mayor parte de Puerto Príncipe, ciudad que actualmente controlan en alrededor del 75 %, además de extenderse hasta los departamentos de Centro y Artibonito.
La violencia de bandas en Haití en lo que va de año ha causado al menos 2.310 muertos y 1.106 heridos, de acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
En abril de este año, Haití recibió las primeras tropas, procedentes de Chad, de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés) creada en 2025 por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que sustituye a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), también creada por la ONU y que no tuvo los resultados esperados en el combate contra las bandas.
La misión de la GSF cuenta actualmente en Haití con al menos 450 agentes procedentes de Chad, de un total estipulado de 5.500 miembros que se espera que lleguen al país caribeño progresivamente.
Desde octubre de 1990 hasta la actualidad, Haití ha sido escenario del despliegue de más de una decena de fuerzas o misiones de apoyo, mantenimiento, consolidación de la paz, seguridad o estabilización.
